sistemas de anclaje seguro (SAS): diseño, configuraciones y criterios según el entorno

Cuando hablamos de SAS, Sistemas de Anclaje Seguro, su diseño siempre depende del escenario, del tipo de maniobra y de las cargas que vayamos a gestionar. No existe una única forma correcta de montar un SAS. Podemos encontrarnos con sistemas de doble tensión, donde trabajamos con dos dispositivos de ascenso o descenso, o con triangulaciones, como la conocida araña, que permiten repartir las cargas en diferentes puntos de anclaje.

Este tipo de configuraciones son especialmente útiles cuando los puntos disponibles están a diferentes alturas, presentan longitudes distintas, se encuentran a diferentes distancias o cuando trabajamos con anclajes cuya resistencia individual no conocemos con total certeza. En estos casos, utilizar varios puntos y repartir la carga en un punto central nos aporta un mayor margen de seguridad, siempre que el sistema esté bien diseñado y correctamente ecualizado.

También es habitual utilizar anclajes entre vano llamados Span Anchor, instalando el SAS entre dos puntos estructurales, como pilares de hormigón, para crear una cabecera funcional. Además, el diseño del SAS debe adaptarse a los riesgos del entdiseño, configuraciones y criterios según el entornoorno. En zonas con posible caída de rocas u objetos, el criterio cambia: un sistema de doble tensión puede aumentar el riesgo de corte de cuerdas, por lo que se valora el uso de anticaídas en la cuerda de seguridad, o incluso replantear el sistema completo. Este tipo de enfoque es habitual en descensos en terrenos con inclinación de ángulo bajo, laderas de montaña, barrancos o taludes, donde el entorno condiciona claramente el diseño del SAS.

SAS descenso guiado Sevilla Rescue Great Day 2023

SAS básico de ascenso y descenso: sistemas de doble tensión

Uno de los diseños más básicos y, a la vez, más seguros de un SAS en rescate técnico es el sistema de doble tensión para ascenso y descenso. En este tipo de configuración trabajamos con dos cuerdas independientes, cada una con su propio dispositivo de ascenso o descenso, y los dos sistemas permanecen en tensión durante toda la maniobra.

Esto es un punto clave en términos de seguridad. Al estar las dos cuerdas cargadas, si una de ellas falla, no se generan impactos dinámicos sobre la otra, ya que no existe recorrido de caída ni transferencia brusca de carga. El sistema sigue trabajando de forma estable, lo que reduce de manera significativa el riesgo estructural sobre el SAS y sobre los anclajes.

En este contexto, la redundancia real se consigue utilizando dos puntos de anclaje independientes y dos sistemas activos, no mediante un sistema principal más una línea de seguridad con anticaídas. En un ascenso o descenso limpio, sin riesgo de caída de objetos ni posibilidad de corte de cuerdas, no es necesario utilizar un anticaídas, ya que ambas líneas están cumpliendo simultáneamente la función de soporte.

Este tipo de SAS es, por tanto, uno de los sistemas más seguros que existen en rescate técnico, precisamente porque elimina las cargas dinámicas asociadas a una posible caída. Esto lo diferencia claramente de otros sistemas en los que se trabaja con un dispositivo principal y una línea de seguridad con anticaídas, donde sí pueden generarse cargas dinámicas en caso de activación del sistema de respaldo.

SAS con línea principal y línea de seguridad con anticaídas: cuándo y por qué se utilizan

Los SAS con una línea principal de trabajo y una línea de seguridad equipada con un anticaídas se utilizan cuando, tras una evaluación de riesgos previa, detectamos factores del entorno que pueden comprometer la integridad de las cuerdas. Este tipo de sistema es habitual en rescates en ángulo bajo, taludes, barrancos o entornos industriales donde existe riesgo de caída de rocas, objetos o posibles cortes por aristas, vigas o elementos estructurales.

En estos escenarios, un sistema de doble tensión puede no ser la mejor opción. Si ambas cuerdas están en carga y se produce la caída de una roca o el contacto con un filo, aumenta la probabilidad de que las dos cuerdas resulten dañadas o cortadas. Por este motivo, trabajar con una cuerda principal en carga y una cuerda de seguridad sin tensión, equipada con un anticaídas, puede reducir el riesgo de fallo simultáneo.

Rescate en ángulo bajo Rescue Great Day 2024

Ahora bien, este planteamiento introduce otro factor clave que debemos tener en cuenta: la posibilidad de cargas dinámicas. En caso de fallo de la cuerda principal, el sistema anticaídas entrará en funcionamiento y se generará una carga dinámica sobre el SAS. Por eso, este tipo de configuración exige especial atención al diseño de la cabecera, al reparto de cargas y al factor de seguridad del sistema.

En Europa, los sistemas anticaídas están diseñados para limitar la fuerza máxima transmitida al sistema de anclaje a 6 kN, lo que equivale aproximadamente a 600 kg de carga en el escenario más desfavorable. Aun así, debemos contemplar esta hipótesis en el diseño del SAS, utilizando anclajes fiables, puntos redundantes y, cuando sea necesario, anclajes multipunto ecualizados, capaces de repartir correctamente las cargas de impacto.

Doble tensión vs. sistema con anticaídas: criterio de elección

De forma resumida:

  • Sistema de doble tensión: más eficiente y seguro en entornos limpios, sin riesgo de caída de objetos ni cortes de cuerda. Elimina prácticamente las cargas dinámicas.
  • Sistema con anticaídas: más adecuado cuando el entorno presenta riesgos externos que pueden dañar las cuerdas. Acepta la posibilidad de carga dinámica, pero reduce el riesgo de fallo simultáneo de ambas líneas.

Como siempre en rescate técnico, no hay sistemas buenos o malos, sino sistemas bien o mal aplicados. El SAS debe adaptarse a la evaluación de riesgos real de cada maniobra y de cada entorno.

Sistema de doble tensión con el SAS en vehículo

Aclaración importante: cargas dinámicas y rescates en ángulo bajo

Cuando optamos por un sistema con línea de seguridad y anticaídas, como puede ser el uso de un ASAP u otro dispositivo similar, es fundamental entender que estamos aceptando la posibilidad de cargas dinámicas sobre el sistema. Esto no es un problema en sí mismo, siempre que el SAS esté diseñado teniendo en cuenta ese escenario.

Este punto es especialmente importante en rescates en ángulo bajo, que de forma general podemos considerar aquellos realizados en pendientes de hasta unos 60 grados, donde la camilla suele ir acompañada por dos o tres rescatadores, además de la víctima. En este tipo de maniobras, la carga total del sistema puede ser elevada incluso antes de que exista cualquier impacto.

Rescate en ángulo bajo

En manuales de rescate técnico, como los Technical Rescue Handbook de referencia, se muestran tablas con cargas estáticas aproximadas para este tipo de configuraciones. Lo relevante aquí no es el número exacto, sino el criterio: cuando aparece una carga dinámica, esas cargas pueden multiplicarse fácilmente por dos o incluso por dos y medio respecto a la carga estática inicial.

Por eso, al utilizar un sistema con anticaídas debemos asumir el escenario más desfavorable:

  • posible fallo de la cuerda principal,
  • activación del anticaídas,
  • y transmisión de una carga dinámica al SAS.

Este razonamiento obliga a reforzar el diseño de la cabecera, utilizando anclajes fiables, redundantes y, cuando sea necesario, anclajes multipunto bien ecualizados, capaces de repartir ese impacto. No se trata de sobredimensionar sin criterio, sino de anticipar lo que puede ocurrir.

En definitiva, la elección entre doble tensión o sistema con anticaídas no depende solo de la técnica, sino de la evaluación de riesgos concreta de cada rescate: tipo de terreno, pendiente, número de personas en carga, riesgo de caída de objetos o corte de cuerdas. El SAS debe adaptarse siempre al entorno real y no al revés.

Sistema son anticaídas, durante un entrenamiento con el equipo Rescuind 2020

Conclusión: criterio, cargas y diseño del SAS

No existe un sistema de anclaje seguro universal. La diferencia entre un SAS bien diseñado y uno que solo lo parece está en entender cómo trabaja el sistema bajo carga, y sobre todo, qué ocurre cuando esa carga deja de ser estática y pasa a ser dinámica.

Los sistemas de doble tensión, cuando están correctamente planteados, ofrecen un comportamiento estable porque ambas cuerdas trabajan simultáneamente en tensión, eliminando el recorrido de caída y reduciendo de forma drástica las cargas dinámicas. Por el contrario, cuando una cuerda actúa como respaldo y se deja holgura, el sistema cambia por completo: ante un fallo, aparece una caída, se genera un impacto y las cargas se multiplican, afectando directamente al SAS y a los anclajes.

El vídeo que se incluye a continuación muestra de forma muy clara esta diferencia. Aunque parte de una configuración aparentemente redundante, la presencia de holgura en la cuerda de seguridad convierte el sistema en un sistema dinámico. Al aumentar progresivamente la distancia de caída, se visualiza cómo la energía generada acaba superando la capacidad del conjunto, incluso con protección de cuerdas instalada. No es un problema de resistencia del material, sino de gestión de la energía.

Video de Basecamp Innovations Ltd Rope Rescue Research and Testing

Este ejemplo ayuda a entender por qué, en rescate técnico, no basta con duplicar cuerdas o añadir dispositivos. El SAS debe diseñarse en función del entorno, de la maniobra y de los riesgos reales, anticipando siempre el escenario más desfavorable. Entender la diferencia entre cargas estáticas y dinámicas, y cuándo un sistema pasa de una a otra, es clave para tomar buenas decisiones en campo.

Seguimos aprendiendo y compartiendo.

Basi Galvez
Basi Galvez
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